Miro a la gente, no a toda pero si a casi toda a los ojos, dentro de los ojos. Se ven tantas cosas, a veces soy capaz de percibir y ver tan claro como es esa persona, que siente y que piensa.
Pero yo como siempre no me echo cuenta y me dejo llevar por lo que dice y por lo que hace, pero al final es el tiempo, el que me da la razón, de que mi percepción estaba en lo cierto, que lo que vi es lo que era, pero ya es tarde, porque dejé ir a personas, no a todas claro, en las que vi cosas muy buenas pero quizá por su mecanismo de autodefensa actuaban de forma que no me gustaba y me quedé con otras en las que veía algo que fallaba, que no me gustaba, que a veces ni he sabido realmente que era, pero actuaban de forma de agradar y de hacer bien.
Y es que después de un tiempo se ve quien realmente eres y como eres, pero a veces no tenemos o no nos damos este tiempo para vivirlo y otras veces damos demasiado.
Y es que no sé por qué, en un momento determinado de nuestra vida, dejamos de ser quienes somos y parece que actuamos, nuestra mirada, la de dentro no va con nuestro cuerpo. Será por lo vivido, por situaciones que nos han hecho daño, porque quizás no nos guste como somos, que no nos vean débiles, no nos damos realmente. Una pena porque cada día vivido lo veo más y en más gente y hasta en mi misma.
Ojalá algún día podamos ser quien realmente somos desde el principio, sin miedo.....
Me detengo en las miradas,
me escapo detrás.
Son como bandadas de grises palomas;
azules, rojas, de todos los colores.
Sólo busco refrescar estos calores.
Me detengo en las miradas.
Con los ojos que me miran
me puedo escapar,
sólo busco fijar esos vivos momentos.
Miradas limpias o pálidas miradas,
sólo busco alegrarme la mañana.
Te confieso que no atino
a encontrar la calma;
nada ansío más,
y es lo que menos tengo.
Se va el alma silenciosa
por la ventana,
detrás de algunos ojos azul sediento.
¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.
Dame descanso
como quien da un refresco.
Tu mirada vuela;
vuela, calma, vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas
Me detengo en las miradas,
me escapo detrás.
Busco en ese mar de miradas perdidas;
azules, verdes, de todos los colores.
Son tan libres como libres son los hombres.
Me detengo en las miradas.
Que el amanecer me encuentra
siempre despierto,
que me desvela el hambre que de ti tengo.
Se va el alma silenciosa por la ventana,
se va detrás del lucero de la mañana.
Dame descanso como quien da un cigarro.
Tu mirada vuela;
vuela negra, vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Tu mirada vuela;
vuela negra, vuela.
Es la flecha que hiere el tiempo,
que lo detiene, que lo hace espeso,
que lo detiene, que lo hace eterno.
Tu mirada
Manolo García
Como quien da un refresco
Arena en los bolsillos
Para mí el mejor disco


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